Advertencia:

Los poemas que van a leer pueden herir su sensibilidad



EL MUNDO ACTUAL?

EL inMUNDO ACTUAL!

Nicanor Parra

PENA DE MUERTE

Alguien mide sollozando
la extensión del alba


Alejandra Pizarnik




Silla eléctrica en una habitación vacía, Sing Sing Prison, New York, USA, 1953



En la horca
he aprendido a bailar
claqué



Me condenan
a respirar
el aire
que no me das



Me inyectas
tu sonrisa
y me sumerjo
en el sueño letal




Seguro que falla
el que me apunta
al corazón



Un verdugo
es un hombre
que nunca
deja el trabajo pendiente



El jurado se equivoca
Un monstruo como yo
no merece morir



Dicen los reos
que mis ojos
les deslumbran
en la oscuridad



Por respeto
a los que van a morir
está prohibido fumar
en la sala de ejecución



Perder la cabeza
por una causa que no es la tuya
es una sentencia
inapelable



Hasta que no apuntas
a un crítico de arte
entre ceja y ceja
no te dicen
que eres genial



Perdón
No quería que te condenaran
a muerte
por mi culpa
Si pudiera resucitar
testificaría
a tu favor
No era mi guerra
A mi me pagaban
por ser testigo
de tu dolor

a Julio Fuentes



Chicos abrazados
a las bombas
miran
al cielo
antes de estallar



Y una culpable de amor
fue condenada
con las piedras de un atajo
resbaladizas
por los besos
(enloquecidos besos)
preámbulo de la perdición
no volvió la vista atrás
incrustadas en la piel
las piedras sin destino
se hicieron camino
carretera
autopista
y la velocidad del deseo
tuvo que ser limitada
por las autoridades competentes
decidieron en consenso
multa sin revocación
la lapidación



Hubiera matado
hasta aburrirme
pero no me bastaba
Esos inútiles
nunca me cogerían
Por eso me emborraché
les dije que era yo
al que buscaban
Se rieron de mí
Saqué la pistola
y apunté
con el pulso tembloroso
de los que tienen que demostrar
que valen más
de lo que piensan
Un asesino sin carisma
Eso soy yo



La primera vez
que me juzgaron
yo era un retrasado
Evité la muerte dulce
pero después
con el lío
de los abogados
los juicios
y los programas de rehabilitación
por lo visto
mi inteligencia creció
Superé la mínima
para aprobar
Ahora me han condenado
Cuando por fin
entiendo
que matar está mal



El cura
Dijo
Hasta que la muerte
nos separe

Nadie contradice
a la religión



Soy afortunado
Sé cuándo nací
y cuándo voy a morir


Ejecución en silla eléctrica en el penal de Sing-Sing (Nueva York).
Foto de William Weyde